Un año después: la verdadera justicia para Marielle Franco no se ha alcanzado
CEJIL apoya a los familiares de Marielle en exigir que todos los involucrados en su asesinato sean debidamente investigados, procesados ​​y sancionados; además que el Estado continúe investigando quién ordenó el asesinato. Solo así se logrará la verdadera justicia.
Publicación: 14.Marzo.2019

Río de Janeiro, 14 de marzo de 2019.- Un año después del asesinato de Marielle Franco y su conductor, Anderson Pedro Gomes, oficiales de la ley brasileños arrestaron a dos ex oficiales de la policía militar por la presunta participación en su ejecución. Sin embargo, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) apoya a los familiares de Marielle en exigir que todos los involucrados en su asesinato sean debidamente investigados, procesados ​​y sancionados; además que el Estado continúe investigando quién ordenó el asesinato. Solo así se logrará la verdadera justicia.

Marielle Franco era una mujer afrodescendiente de Maré Favela, uno de los barrios más pobres de Río. Era una defensora tenaz de los derechos humanos y líder, que trabajaba con compromiso por la igualdad racial y de género. En 2016, Marielle fue elegida para el Concejo Municipal, con 46.502 votos, lo que la convirtió en la única mujer concejal negra en el cargo en ese momento. Al igual que muchos defensores de los derechos humanos en Brasil, usó su voz para crear conciencia y denunciar las violaciones de los derechos humanos y la violencia estructural sufrida por las minorías brasileñas. Antes de su asesinato, Marielle Franco fue nombrada relatora parlamentaria para brindar información sobre los abusos cometidos por la policía militar durante la intervención federal que se llevó a cabo en Río de Janeiro.

Desafortunadamente, el caso de Marielle es un sombrío recordatorio de la realidad que enfrentan los defensores de los derechos humanos en Brasil, muchos de los cuales arriesgan sus vidas en la lucha contra la injusticia, la impunidad, la discriminación estructural y el racismo. Estos factores han colocado a Brasil en los países más peligrosos para los defensores de derechos humanos en el mundo. Rara vez se encuentra justicia después de las muertes de muchos defensores de derechos humanos.

Reconocemos que el gobierno brasileño expresó su compromiso en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) ayer por la mañana para investigar la totalidad de los hechos que rodearon el asesinato de Marielle. Sin embargo, les recordamos que esto debe incluir la identificación e investigación de los autores intelectuales detrás de su muerte, garantizando la responsabilidad y la justicia para las víctimas. Además, para prevenir más muertes como la de Marielle, este compromiso también debe extenderse a otros defensores de los derechos humanos. En ese sentido, es imperativo que Brasil fortalezca las políticas diseñadas para proteger el derecho a defender los derechos.

Finalmente, en este aniversario, nos solidarizamos con los miembros de la familia, los grupos de la sociedad civil y los movimientos sociales que aprecian su memoria y exigen verdad y justicia por su muerte. La voz de Marielle vive en muchos y no será silenciada.

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